¿Tienen sistema nervioso las plantas?

Científicos de las universidades de Salamanca y Nueva York presentan una solución al debate científico sobre la existencia de un sistema nervioso en las plantas.

El investigador de la USAL Sergio Miguel Tomé y el neurofisiólogo Rodolfo Llinás, de la Universidad de Nueva York, revisan los mecanismos de señales eléctricas en plantas y analizan el concepto de sistema nervioso ofreciendo sustanciales conclusiones. Plant Signaling & Behavior publica el trabajo de Miguel y Llinás donde presentan una nueva definición del concepto de sistema nervioso que evita la exclusión a priori del reino vegetal.

En una entrevista a Radio USAL, Sergio ha comentado este estudio, en el que los autores sugieren una nueva definición de sistema nervioso que emplee un criterio fisiológico y no filogenético. De hecho muchos científicos están proponiendo un nuevo campo de estudio sobre la neurobiología de plantas.

La definición de ‘sistema nervioso’ recogida en los diccionarios o libros de texto actuales determina que se trata de un sistema biológico que poseen únicamente los animales. En este contexto, Plant Signaling & Behavior acaba de publicar un estudio de Sergio Miguel Tomé, investigador de la Universidad de Salamanca, y Rodolfo Llinás, reputado catedrático de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York, en el que, motivados por el debate científico sobre la existencia de un sistema nervioso en organismos del reino vegetal, realizan una detallada revisión sobre los mecanismos para la generación, transmisión y procesamiento de señales eléctricas empleados por las plantas junto a un profundo análisis del concepto actual de sistema nervioso.

Entre las propuestas que ofrece el trabajo, titulado “Broadening the definition of a nervous system to better understand the evolution of plants and animals” y en el que los científicos recogen sustanciales conclusiones, los autores sugieren una nueva definición de sistema nervioso que emplee un criterio fisiológico -en vez de filogenético- que ofrecería importantes ventajas para la biología evolutiva.

En este sentido, los investigadores no consideran que se pueda afirmar que las plantas tengan un sistema nervioso como el de los animales, ya que habría importantes diferencias si se comparan únicamente las características morfológicas de las células que envían las señales eléctricas en ambos. No obstante, también concluyen que “la definición actual de sistema nervioso basada en un criterio filogenético tiene importantes limitaciones al estudiar procesos evolutivos en los sistemas de señales de los seres vivos”, explica Sergio Miguel Tomé.

En palabras del doctor Miguel, el uso de un criterio filogenético para definir el sistema nervioso es “una anomalía” ya que para otros sistemas biológicos se usan criterios fisiológicos. Para el joven científico de la USAL lo importante para la definición debería ser “la función que lleva a cabo el sistema”, como sucede, por ejemplo, en el sistema respiratorio o el reproductivo. Se puede discutir sobre “los sistemas respiratorios de especies muy alejadas filogenéticamente y cuyos sistemas respiratorios tienen enormes diferencias sin problema”, remarca, pero con el sistema nervioso “no es posible hacerlo porque la definición es filogenética, es decir, por definición solo los animales tienen sistema nervioso”.

Código Internacional de nomenclatura para algas, hongos y plantas.

Nicholas Turland. [2019]. The Code Decoded : A user’s guide to the International Code of Nomenclature for algae, fungi, and plants. 2a. ed. Pensoft Publishers. ISBN 978-954-642-964-3

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El propósito de esta segunda edición de The Code Decoded es servir de guía para el usuario del Código Internacional de Nomenclatura para algas, hongos y plantas, específicamente el Código Shenzhen (Turland & al., 2018) adoptado en el XIX Congreso Internacional de Botánica celebrado en la ciudad china de Shenzhen, en julio de 2017.

El objetivo de este manual ha sido crear un texto razonablemente claro y sencillo, lo que inevitablemente significa que no abarcará todas las normas ni explicará todas las circunstancias con las que el usuario se encontrará. Una guía muy sencilla se vería obligada a pasar por alto tantos detalles importantes y su utilidad sería limitada, mientras que una guía verdaderamente completa sería aún más compleja e intimidante que el propio Código. En su lugar, este código ofrece un camino intermedio, ni excesivamente simplificado ni innecesariamente complicado.

Los capítulos están organizados de forma que la guía pueda utilizarse como referencia rápida, por ejemplo, para conocer las fechas importantes de ciertas normas, cómo publicar un nuevo nombre, cómo encontrar el nombre correcto de un taxón, cómo designar un tipo o incluso cómo intentar cambiar el propio Código.