Un verdor terrible: La aventura de la ciencia convertida en literatura.

Un verdor terrible

Labatut, Benjamín. Un verdor terrible. Editorial Anagrama, 2020. ISBN:
978-84-339-9897-2. PRIMERAS PAGINAS

Un libro inclasificable y poderosamente seductor. Este libro es una historia de los caminos que llevan a descubrir la física cuántica

Un verdor terrible es una obra de ficción basada en hechos reales. Eso nos dice su autor, Benjamín Labatut (Róterdam, 1980). En realidad, este libro es una historia de los caminos que llevan a descubrir la física cuántica. Lo real son los actores de esta historia, matemáticos y físicos. Lo ficticio son sus historias personales, los avatares que los llevaron a estar en los sitios en los que estuvieron. 

Las narraciones incluidas en este libro singular y fascinante tienen un hilo conductor que las entrelaza: la ciencia, con sus búsquedas, tentativas, experimentos e hipótesis, y los cambios que –para bien y para mal– introduce en el mundo y en nuestra visión de él.

Por estas páginas desfilan descubrimientos reales que forman una larga cadena perturbadora: el primer pigmento sintético moderno, el azul de Prusia, creado en el siglo XVIII gracias a un alquimista que buscaba el Elixir de la Vida mediante crueles experimentos con animales vivos, se convierte en el origen del cianuro de hidrógeno, gas mortal que el químico judío alemán Fritz Haber, padre de la guerra química, empleó para elaborar el pesticida Zyklon, sin saber que los nazis acabarían utilizándolo en los campos de exterminio para asesinar a miembros de su propia familia.

La última ecuación de Alexandre Grothendieck | Sociedad | EL PAÍS

También asistimos a las exploraciones matemáticas de Alexander Grothendieck, que le llevaron al delirio místico, el aislamiento social y la locura; a la carta enviada a Einstein por un amigo moribundo desde las trincheras de la Primera Guerra Mundial, con la solución de las ecuaciones de la relatividad y el primer augurio de los agujeros negros; y a la lucha entre los dos fundadores de la mecánica cuántica –Erwin Schrödinger y Werner Heisenberg– que generó el principio de incertidumbre y la famosa respuesta que Einstein le gritó a Niels Bohr: «¡Dios no juega a los dados con el universo!»

Un matemático o un físico, incluso un científico que se maneje con magnitudes infinitamente pequeñas o infinitamente grandes, tendría que hallar en estas páginas algo más que la historia de la física del siglo XX. Este libro nos narra cómo se llega a la conclusión de que no siempre todo lo que vemos sigue existiendo si nosotros no estamos para medirlo. Si sabemos cómo funciona una ecuación,

La ciencia en la literatura.

Desde los inicios de la literatura, muchos escritores han incorporado conceptos científicos en sus obras, como metáfora o como recurso para enriquecer las descripciones. Algunos de ellos incluso han atribuido a la ciencia y la tecnología un papel central, ya sea para elogiar los avances conseguidos, ya sea para criticar sus principios o sus posibles consecuencias.

xavier duran la ciencia en la literatura - Buscar con Google

En su libro La ciencia en la literatura, el periodista y químico Xavier Duran (Universitat de Barcelona) recorre estos y otros datos, en un viaje que va desde Homero hasta nuestros días y que reflexiona sobre la historia de la ciencia vista por los escritores de todos los tiempos.

Miguel de Cervantes, Charles Dickens, Tolstói, Julio Verne, Melville, Kerouac o Thomas Mann, son algunos de los nombres que desfilan por estas páginas que abarcan casi treinta siglos de cultura. Duran, que recibió el mes pasado el Premio Nacional de Edición Universitaria como mejor obra de divulgación científica, admite que, por suerte, cada vez más la ciencia va ocupando nuestros intereses. “Prácticamente cada día salen noticias científicas. Lo que sí es cierto es que muchas veces te cuestionan para qué sirve o qué aplicación puede tener”.

La bioética, la Inteligencia Artificial y todo el mundo de las conexiones digitales. Aquí destaca McEwan. Ian McEwan es un gran apasionado de la ciencia y ha escrito varias novelas con temática científica, provocando algunos debates que, a menudo, no son fáciles. Por ejemplo, en su libro Máquinas como yo, aporta al debate sobre las máquinas, la relación con los humanos, la posibilidad de que sientan emociones.  O, por ejemplo, Ishiguro, premio Nobel, con el tema de los trasplantes, desde el punto de vista literario, de la creación de unas tramas originales y sobre todo de un debate que obliga tanto a él como al lector a reflexionar sobre algunas situaciones y sobre las reacciones de los personajes, son aportaciones interesantes. En Las olas, de Virginia Woolf, publicada el 8 de octubre de 1931, se habla de la teoría cuántica hasta tal punto que se sugiere que la autora había leído obras divulgativas acerca de la relatividad para documentarse.

Cómo Homero imaginó la putrefacción de un cadáver y otras contribuciones de la literatura a la ciencia | Ciencia | EL PAÍS
Xavier Durán. 

Así, este libro ofrece una panorámica inédita de la presencia de la ciencia en la literatura, en un viaje por las letras universales que va desde Homero hasta nuestros días y que reúne numerosos ejemplos de la literatura española. Una propuesta singular que permite al lector redescubrir a los clásicos y acercarse a la ciencia desde una nueva perspectiva.


ENTREVISTA EN El País