La última frontera: los grandes enigmas del universo.

Javier Santaolalla, físico y aspirante a astronauta, nos lleva de viaje a lo largo de cuatro capítulos para conocer los grandes enigmas del universo y los requisitos para cumplir el sueño de convertirse en astronauta y cruzar la última frontera. Conoceremos a expertos nacionales e internacionales que nos aportan su conocimiento y experiencia sobre los grandes enigmas del universo: ¿Dónde se encuentra el final del espacio?, ¿Cómo de grande es nuestra galaxia?, ¿Estamos solos en el universo? ¿Cuándo aterrizaremos en Marte? o ¿Qué es la materia exótica? Además, conoceremos cuáles son los conocimientos y requisitos necesarios para ser astronauta y formar parte de uno de los procesos de selección más duros del mundo dentro del programa de reclutamiento de astronautas de la Agencia Espacial Europa (ESA). En esa búsqueda de información conoceremos a cuatro aspirantes nacionales que también quieren cumplir su sueño de viajar algún día al espacio y cruzar La Última Frontera.  

VER EPISODIO 1: Los astronautas del futuro : Javier Santaolalla emprende la mayor aventura a la que un ser humano puede aspirar. Se presenta al proceso de selección más difícil: ser astronauta.

VER EPISODIO 2: ¿Cómo nos movemos por el cosmos? : En este segundo episodio aprendemos cómo nos movemos por el cosmos, ahora y en el futuro, con los mejores especialistas en la materia: Miguel Alcubierre, Patricia Sánchez y Eva Villaver. Además, Javier se enfrenta a su primera prueba práctica: el vuelo sin motor. ¿Quién no ha soñado con visualizar la Tierra desde el espacio? Queremos ser los elegidos. Acompañadnos porque vamos a cruzar… La Última Frontera.

VER EPISODIO 3: Marte nos espera: Hemos desentrañado algunos de los misterios del planeta rojo, pero aún quedan incógnitas que analizamos con grandes especialistas en la materia.

VER EPISODIO 4: ¿Estamos solos en el universo? : En el último capítulo de ‘La Última Frontera’ nos formulamos la pregunta más interesante de todas: ¿estamos solos en el universo?

Q-CAYLE: Comunicaciones cuánticas seguras en Castilla y León

El Ministerio de Ciencia e Innovación y la comunidad autónoma de Castilla y León han aprobado la financiación del proyecto “Q-CAYLE: Comunicaciones cuánticas seguras en Castilla y León” dentro del área científico-técnica de comunicación cuántica, en el que participan investigadores de las universidades de Salamanca, Burgos y Valladolid, y que gestiona el Centro de Supercomputación de Castilla y León.

Los profesores Miguel Ángel González León, Juan Mateos Guilarte, Marina de la Torre Mayado, Alberto Alonso Izquierdo, Jesús Martín Vaquero y José Manuel Fernández Queiruga, miembros del grupo de investigación reconocido de Física Matemática de la Universidad de Salamanca, participan en el proyecto Q-CAYLE, con la colaboración de los estudiantes de doctorado Alberto Balseyro Sebastián y Raúl Sánchez López.

Este Plan Complementario de I+D+I supone un paquete de medidas para el fortalecimiento de las capacidades del Sistema Español de Ciencia, Tecnología e Innovación integradas dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resilencia. El objetivo que persigue es la modernización de la economía española, la creación de empleo y la reconstrucción del país tras la crisis de la COVID-19, y para ello se busca la coordinación de las políticas en materia de innovación de la Administración General del Estado y de las Comunidades Autónomas. El Plan tiene una dotación presupuestaria global de 200 millones de euros para este año y para el 2022 en ocho áreas científico-técnicas. Castilla y León participa en el área de comunicación cuántica, en un proyecto coordinado con las comunidades autónomas de Cataluña, Madrid, el País Vasco y Galicia, con una dotación económica para los próximos tres años de 3,5 millones de euros en Castilla y León.

Q-CAYLE: Comunicaciones cuánticas seguras en Castilla y León

La Mecánica Cuántica es una teoría que explica el funcionamiento del mundo microscópico de moléculas, átomos, electrones… Gracias a ella se ha conseguido entender la realidad en ese nivel, muy diferente a la que vemos y sentimos en nuestra vida cotidiana, ya que en el mundo microscópico tienen lugar sucesos que no ocurren en el mundo macroscópico. La comprensión del mundo microscópico a través de la Mecánica Cuántica ha permitido en el siglo XX el desarrollo de herramientas técnicas capaces de mejorar notablemente la vida de las personas: el láser, la resonancia magnética y otros muchos instrumentos médicos, los semiconductores y los dispositivos asociados a ellos. Las nuevas tecnologías cuánticas del siglo XXI se basan en la utilización de propiedades específicamente cuánticas, como la superposición y el entrelazamiento, para el desarrollo de nuevas técnicas radicalmente innovadoras. La superposición describe cómo una partícula cuántica puede encontrarse en diferentes estados a la vez, lo que tiene prometedoras aplicaciones en el campo de la computación, y el entrelazamiento, que describe cómo dos partículas cuánticas muy alejadas pueden estar “conectadas” de forma instantánea, de especial aplicación en las comunicaciones. El proyecto que se desarrollará en estos tres años pretende utilizar estas propiedades para diseñar nuevas tecnologías de comunicaciones mucho más eficientes y seguras que las actuales.  

El objetivo esencial del proyecto aprobado es el impulso a la investigación, innovación y transferencia en el ámbito de las comunicaciones cuánticas en Castilla y León aprovechando las infraestructuras del Centro de Supercomputación de Castilla y León (SCAYLE) y la experiencia en investigación del “Grupo Interuniversitario de Tecnologías Cuánticas”, formado por investigadores de dos Unidades de Investigación Consolidadas de las Universidades de Burgos, Salamanca y Valladolid: “Física Matemática” y el grupo de “Fotónica, Información Cuántica y Radiación y Dispersión de Ondas” de la Universidad de Valladolid.

RedCAYLE

El proyecto pretende constituir un entorno distribuido regional de generación y retención de talento en comunicaciones y computación cuántica. Así mismo, persigue el diseño, planificación, despliegue y puesta a disposición de los grupos de investigación y empresas de la región, de una red experimental de comunicaciones cuánticas para la prestación de conexiones fiables y seguras sobre la infraestructura de la red regional de I+D+I RedCAYLE. El proyecto también pretende aprovechar la presencia del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) en nuestra comunidad autónoma para explotar las potencialidades de la comunicación cuántica en el campo de la ciberseguridad.

El interés esencial del proyecto es su impulso para mejorar las capacidades científicas, tecnológicas y de transferencia en el ámbito de las Tecnologías Cuánticas y la creación de un “ecosistema cuántico”, que englobe desde la investigación fundamental hasta su transferencia al tejido empresarial.

Castilla y León necesita acometer una profunda transformación que le permita incorporarse a la “segunda revolución cuántica” que está desarrollándose, para lo cual debe dotarse de nuevas infraestructuras e investigadores del más alto nivel en el ámbito de las Tecnologías Cuánticas. El impacto del proyecto se reflejará sin duda en la mejora de la competitividad de los grupos de investigación y de las empresas de la comunidad.

Ciencia y el «Cosmos» del siglo XXI.

CIENCIA, y el «Cosmos» del siglo XXI. Alicia Parra Ruiz ; Quintín Garrido Garrido (coord.). Madrid, 2020.

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Este libro pretende ser un homenaje a Carl Sagan y su COSMOS, en el cuarenta aniversario de su publicación. Se trata de un libro de divulgación científica que pretende mantener al lector pendiente y despertar esa curiosidad científica que todos llevamos dentro.
Los autores participantes son reputados científicos y excelentes divulgadores, en sus distintas áreas de trabajo y estudio. Los textos aportados por cada uno de ellos son un ejemplo de claridad y rigor, intentando conseguir que la lectura resulte amena e interesante.

Santiago Ramón y Cajal. Hasta donde quieras llegar.

Elisa Garrido Moreno; Miguel Ángel Puig-Samper. Santiago Ramón y Cajal : Hasta donde quieras llegar. Madrid : Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2021.

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Santiago Ramón y Cajal fue uno de los grandes personajes de nuestra historia.  Médico y científico español, especializado en histología y anatomía patológica, compartió el Premio Nobel de Medicina en 1906 con Camillo Golgi «en reconocimiento de su trabajo sobre la estructura del sistema nervioso». ​En la memoria colectiva aparece como ese científico barbudo que ganó el prestigioso premio Nobel, pero… ¡Cajal es mucho más!

En estas páginas descubrirás a Santiago el niño, el estudiante, el deportista, el artista, el médico, el escritor. Un personaje de curiosidad sin límites. Cajal también fue un estudiante inquieto que empezaba a descubrir el mundo antes de saber hasta dónde podía llegar. En su vida no se puso barreras, ni como científico ni como persona. Humanista, además de científico, está considerado como cabeza de la llamada Generación de Sabios. ¿Quieres descubrirlo?

Foldit : el juego online para plegar proteínas.

FUENTE: Hipertextual

En 2011, un grupo de jugadores, llevados por la competencia sana en un juego online, lograron descifrar un problema que había traído de cabeza a los virólogos durante una década. En solo tres semanas, descifraron la estructura tridimensional de una proteína del VIH, considerada una posible buena candidata para el desarrollo de fármacos antirretrovirales. El juego en cuestión se llamaba Foldit y sus jugadores llegaron incluso a formar parte de la lista de autores del estudio científico que se publicó más tarde.

Esta historia fue uno de los ejemplos de ciencia ciudadana y juegos que puso la física Sara Gil en una charla reciente en el evento de divulgación científica Desgranando Ciencia. Sin duda, es un gran ejemplo de todas las cosas buenas que pueden salir si mezclamos ambas cuestiones.

Pero la cosa no terminó con el VIH. De hecho, desde entonces se han introducido en el juego proyectos vinculados con el hallazgo de la estructura de otras proteínas relacionadas con enfermedades tan sonadas como la propia COVID-19.

El juego intentaba desafiar a los usuarios para que ayuden a desarrollar una estructura de proteina que impida que el virus se adhiera a las células humanas. En este sentido, el desafío que proponía el puzzle, y uno de los mayores escollos para la creación de un remedio contra él, consiste en diseño de una nueva proteína que se una a sus cadenas laterales, bloqueando las interacciones con el receptor humano.

No es solo un juego que pone a prueba la habilidad del usuario, también una forma de ayudar a la ciencia sin necesidad de conocimientos específicos. Este puzzle, está disponible en Foldit, una web creado por el Centro de Ciencias del Juego de la Universidad de Washington  que fue diseñada para alojar este tipo de contribuciones de investigación colectiva de proteínas, tiene más de 200,000 jugadores registrados.

El juego online Foldit es uno de los más veteranos relacionados con ciencia ciudadana. La ciencia ciudadana consiste en dar herramientas a la población no especializada o amateur para que ayude a los científicos en búsquedas que, de otro modo, les llevarían mucho tiempo. Se usa mucho, por ejemplo, en astronomía, para observar determinados fenómenos.

Como se explica en su página web, trata de dar respuesta a un reto científico, esto es, una ‘zona gris’ en la que la capacidad de procesamiento del hombre supera a la máquina: el desconocimiento de ciertas funciones de las proteínas.

EL VIDEOJUEGO FOLDIT PERSIGUE EL OBJETIVO DE QUE EL JUGADOR DESCUBRA NUEVAS FUNCIONES DE LAS PROTEÍNAS

Foldit es un puzle en 3D en el que el jugador manipula la estructura de una proteína -con una forma similar a la de una lombriz- en 360 grados. La va moviendo y doblando con el objetivo de lograr la forma más perfecta utilizando las herramientas que proporciona el juego.

Según qué forma se le de a la proteína, esta asumirá una función u otra. «Foldit estudia cuál es la estructura morfológica de las proteínas, de las que desconocemos muchas de sus funciones. El jugador tiene la libertad de, según un patrón de normas, ir definiendo nuevas estructuras. El 60 por ciento de las veces, estas formas no funcionan en términos científicos. Pero en el 40 por ciento restante, sí que son válidas». informa el comisario de la exposición ‘Homo Ludens’, Luca Carrubba, codirector de la asociación de creadores de videojuegos ArsGames.

Las soluciones de mayor puntuación son analizadas por investigadores que determinan si existe o no una configuración estructural que pueda tener aplicaciones relevantes en proteínas reales. Los científicos comprueban si estas soluciones se pueden aplicar para combatir y erradicar enfermedades como el cáncer, el sida o el alzheimer y crear innovaciones biológicas aplicables en nuevas curas. La revista ‘Nature’ publicó en 2010 un artículo en el que atribuía a los 57.000 jugadores de Foldit el haber proporcionado resultados que igualaban o superaban las soluciones calculadas algorítmicamente. «La intuición es clave en este tipo de partidas. No siempre que jugamos seguimos unos patrones lógicos. A veces fallamos a nuestra propia lógica, pero precisamente ahí puede haber una solución válida desde el punto de vista científico», dice Carrubba. Este amante de los videojuegos explica que se trata de proyectos que están dirigidos a todo tipo de público: «Para jugar no es necesario tener conocimientos en Biología, Química o en Ingeniería. Aunque la primera comunidad a la que apelaron este tipo de juegos fue a la científica».