Prevención de riesgos físicos derivados de la exposición en internet.

Del blog de Juan M. Corchado (Universidad de Salamanca. Grupo BISITE)

Selva Orejón y Danilo Gelman participan en C1b3rWall Academy 2021 con la conferencia “De OSINT A K.O”. El objetivo de esta es conocer las nuevas amenazas físicas y ataques derivados de una mala gestión de nuestras informaciones en internet.

Selva es perito judicial especializada en identidad digital y reputación. Su empresa, onBRANDING, cumple 14 años especializada en gestión de crisis de reputación online para celebridades, empresas y ciudadanos anónimos. Mientras que Danilo es licenciado en periodismo y asesor de seguridad especializado en protección física y terrorismo para empresas privadas y comunidades judías. Acumula más de 20 años de experiencia en el campo de la seguridad para la comunidad judía latinoamericana.

En muchas ocasiones, las informaciones que tenemos publicadas no son del todo voluntarias y están al alcance de nuestros posibles atacantes. Con estas informaciones pueden extraer el perfil de la posible víctima, sus relaciones, su rutina, su geolocalización… dejando así al descubierto los lugares de alto riesgo diario, nocturno, festivo, etc.

Pautas de comportamiento

Sobre la exposición de la víctima a una situación de riesgo se suele establecer una escala de cuatro niveles según la exposición en internet del sujeto: crítica, alta, media o baja. Hay informaciones como el entorno familiar que resultan muy críticas; en ocasiones es más sencillo llegar a un target a través de su entorno que a través de la propia persona objetivo.

Cómo protegerse: consejos finales de prevención

  • Configurar la privacidad en las redes sociales.
  • Aceptar solicitudes o seguir solo a personas que realmente conocemos.
  • No publicar datos personales relacionales (ubicación, domicilio, centro escolar…) y, mucho menos, compartirlos con desconocidos.
  • Cuidado con compartir la geolocalización.http://seguridad.usal.es/
  • Valorar la privacidad de la información e imágenes que se publican, tanto propias como de terceros.
  • Hacer un seguimiento periódico de la información que hay sobre uno mismo.
  • Conocer las herramientas de reporte de acoso que ofrecen las propias redes sociales.
  • Proteger la cámara del móvil, ordenador o tablet.
  • No abrir enlaces o archivos de origen desconocido: posible phishing.

No existe el riesgo cero, por ello, cada sociedad, empresa o establecimiento debe conocer sus riesgos asociados. Para ello es fundamental la formación en ciberseguridad, a mayor conocimiento mejor cuidado de los sistemas y resguardo de los datos.

Podéis leer la ponencia completa en el siguiente enlace. Asimismo, profundizar sobre esta y otras temáticas de ciberseguridad en C1b3rWall Academy 2021.

Un software simula la evolución de vertidos de petróleo en alta mar para reducir daños ambientales.

Un equipo de investigación liderado por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) ha desarrollado un software basado en un modelo matemático que simula el movimiento de vertidos de petróleo en alta mar con el fin de minimizar el impacto medioambiental que tienen estos derrames.

En el caso de un incidente marítimo, como el hundimiento de un barco petrolero, la herramienta puede estimar la evolución en tiempo real del derrame de petróleo o realizar análisis de riesgo medioambiental antes de explotar pozos de petróleo en mar abierto. “Hemos podido observar cómo este software puede ser de gran ayuda como herramienta de toma de decisiones para gestionar y controlar derrames de petróleo”, destaca Ángel Manuel Ramos del Olmo, catedrático de Matemática Aplicada, director del Instituto de Matemática Interdisciplinar (IMI) y del grupo MOMAT de la UCM.

A través de ecuaciones matemáticas, el Software for Oil Spill Movement and Removal (SOSMAR), descrito en Ocean Engineering, tiene en cuenta los principales procesos físicos y químicos que se producen en el petróleo vertido a lo largo del tiempo, como la evaporación, la emulsión o la dispersión. Descargar en PDF 

Aunque existen modelos similares, estos tienen un enfoque de tipo Lagrangiano, en el que se estudia la evolución de un gran número de partículas procedentes del derrame. En este trabajo, la representación del vertido es de tipo Euleriana, considerando los derrames como cuerpos continuos, en lugar de conjuntos de partículas, y se tiene en cuenta sus procesos de envejecimiento.

“Esta visión original nos permite obtener una representación precisa de la composición del producto contaminante en cualquier punto de la mancha”, añade el profesor Ramos del Olmo.

Seguimiento de catástrofes reales

Para validar la herramienta, los investigadores han testado el modelo en derrames como el producido por el pesquero ruso Oleg Naydenov –en las Islas Canarias en 2015- o el portacontenedores italiano Grande América –frente a las costas francesas en 2019-.

En cuanto a su aplicación en la explotación de pozos, el grupo ha firmado contratos con varias empresas (con las que la UCM ha firmado los correspondientes convenios) para las que realizan informes para obtener la autorización de explotación por parte de las autoridades locales. “Ya hemos realizado 24 informes para pozos petrolíferos del Golfo de México”, indica Benjamin Ivorra, investigador del IMI y del grupo MOMAT de la UCM.

Además del grupo de la UCM, en el trabajo participan el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA) del CSIC y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). “Es un trabajo que empezamos en 2009 y que sigue abierto hoy en día. Hemos ido mejorando los modelos y los paquetes de software, enfrentándonos, a casos reales, observando los resultados exitosos y aprendiendo de las debilidades de los modelos iniciales”, concluye Ivorra.

La ciencia que estudia la erupción de un volcán: así trabajan los geólogos en España.

ARTÍCULO ORIGINAL: Newtral, por Elena Turrión

Después de más de una semana en la que se detectaron miles de seísmos en La Palma, el domingo 19 de septiembre comenzó una erupción volcánica al norte de la Cumbre Vieja de esta isla canaria. El fenómeno se produjo en una zona no densamente poblada, pero las autoridades han evacuado a unos cinco mil vecinos por precaución ante el avance de la lava.

Puede ser una imagen de fuego y al aire libre

Las acciones de prevención y seguridad llevadas a cabo hasta el momento, que han evitado daños personales según el Gobierno de Canarias, han sido posibles gracias al trabajo que lleva realizando la comunidad científica desde hace años.

En España, organismos como el Instituto Geográfico Nacional (IGN), el Instituto Geológico y Minero (IGME), el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) y el CSIC vigilan la actividad geológica del país para mejorar los pronósticos de cómo, dónde y cuándo pueden tener lugar las erupciones volcánicas. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha puesto en valor en rueda de prensa el papel de la ciencia, porque ha sido “fundamental” para la anticipación y la respuesta ante la situación de emergencia.

Técnicas de vigilancia volcánica. Instituto Geográfico Nacional (IGN).

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Los seísmos, una señal que anticipa una posible erupción volcánica

Al no ser un país con una gran actividad volcánica, la labor de los científicos de estas instituciones suele ser desconocida y a veces “ignorada”, pero es clave para actuar rápido y de manera coordinada en emergencias como la que vive La Palma, según destaca a Newtral.es el geólogo Nahum Méndez Chazarra, autor del libro “Un Geólogo en Apuros”.

En España la vigilancia de volcanes es constante y se hace midiendo instrumentalmente la actividad sísmica del país, la deformación del suelo, la emisión de gases y temperaturas poco habituales. 

M.ª de los Ángeles Llinares, Ramón Ortiz, José Manuel Marrero. Riesgo volcánico. Dirección General de Protección Civil y Emergencias, 2004.

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Entre los acontecimientos que anticipan una posible catástrofe natural están los seísmos. La Red Sísmica Nacional es la responsable de la detección e información de los movimientos sísmicos que afectan al territorio nacional. Actualmente, se registran unos 6.000 terremotos al año en España y zonas próximas, pero solamente 300 son sentidos por la población. 

El pasado 11 de septiembre comenzó una serie de seísmos que puso sobre aviso a los científicos de una posible erupción volcánica. “El magma se encuentra a una profundidad por debajo de los 10 kilómetros. Cuando hay una acumulación de magma que empuja hacia la superficie, la roca de la zona se rompe, se producen seísmos y se deforma el terreno”, explica a Newtral.es el vulcanólogo del IGN Stavros Meletlidis. 

El presidente del Colegio de Geólogos (ICOG), Manuel Regueiro, precisa en una nota de prensa remitida a Newtral.es que es imposible saber con antelación cuando se van a producir este tipo de erupciones, “pero si podemos detectar la actividad de la lava cuando produce pequeños terremotos y deducir que en un momento determinado puede producirse una erupción”. No obstante, el ICOG recuerda que en otras ocasiones se han producido enjambres sísmicos en la isla de La Palma sin que finalmente hubiera una erupción. “Lógicamente, si podemos advertir a la población local de que es posible que se produzca una erupción, podemos salvar muchas vidas”, continúa el presidente del Colegio de Geólogos, quien califica la gestión de esta crisis como “éxito de la ciencia española”.

Los equipos científicos que evalúan la zona a tiempo real

Además de revisar los datos de los sismómetros que miden las vibraciones del suelo, las muestras de agua y gas  y las imágenes por satélite, en los días previos a la erupción de La Palma se desplegó un equipo de investigadores en la zona con más instrumental para recopilar mayor información sobre esas primeras “señales anómalas”. Por ejemplo, los científicos de Involcan instalaron el 18 de septiembre un array sísmico -un conjunto de estaciones para detectar ondas sísmicas- en la zona de El Charco del volcán.

Estos datos permitieron conocer más sobre el riesgo de la erupción y las medidas a tomar en el caso de que se produjese. “Aunque no sabíamos el punto exacto en el que saldría el material volcánico, sí se barajó una zona amplia teniendo en cuenta la concentración de los seísmos y el abombamiento del terreno”, señala a Newtral.es Meletlidis. Según las autoridades canarias, a 20 de septiembre ya se ha alcanzado una deformación acumulada del suelo de 19 centímetros. 

¿Sabían los científicos que la erupción se daría en ese punto?

A partir de los datos obtenidos, el Cabildo de La Palma ha informado del posible recorrido que pueden adoptar las coladas de lava del volcán, pero son estimaciones y aún se desconoce cuánto durará la erupción o hasta dónde llegará el material volcánico, según aclara Meletlidis. “Dependiendo de la dinámica eruptiva, se irá monitoreando la velocidad de avance de las coladas de lava y su extensión. Se va a proceder a la monitorización diaria de la emisión de dióxido de azufre (SO2) procedente de los focos eruptivos mediante sensores ópticos remotos, montados en helicópteros. Esta metodología, unida a otras técnicas, nos permitirá estimar diariamente el volumen de magma emitido y la duración de la erupción”, informan desde el Gobierno de Canarias. El Ministerio para la Transición Ecológica también ha desplegado un avión en La Palma para el seguimiento de la actividad volcánica y el IGME ha enviado drones para obtener la vista aérea. 

Las recomendaciones de las autoridades y los científicos para La Palma

Como la salida del magma del volcán a la superficie se produce en tres formas -líquido (lavas), gases y proyección de fragmentos sólidos (piroclastos, de piros fuego y clasto fragmento)-, el Comité Científico enviado a La Palma ha recomendado un radio de exclusión de 2 km en torno a los centros de emisión para minimizar el riesgo de impacto de piroclastos y la exposición de gases. 

Las autoridades piden a los ciudadanos que no se acerquen a las coladas de lava por el riesgo de exponerse a los gases emitidos, posibles desprendimientos y las altas temperaturas.  “Mientras continúan las investigaciones, lo más importante es garantizar la seguridad de los vecinos de la zona”, informa a Newtral.es el vulcanólogo Stavros Meletlidis, quien pide “mantener la calma” e informarse siempre a través de fuentes oficiales sobre lo que está ocurriendo.

Fuentes:

¿Tienen sistema nervioso las plantas?

Científicos de las universidades de Salamanca y Nueva York presentan una solución al debate científico sobre la existencia de un sistema nervioso en las plantas.

El investigador de la USAL Sergio Miguel Tomé y el neurofisiólogo Rodolfo Llinás, de la Universidad de Nueva York, revisan los mecanismos de señales eléctricas en plantas y analizan el concepto de sistema nervioso ofreciendo sustanciales conclusiones. Plant Signaling & Behavior publica el trabajo de Miguel y Llinás donde presentan una nueva definición del concepto de sistema nervioso que evita la exclusión a priori del reino vegetal.

En una entrevista a Radio USAL, Sergio ha comentado este estudio, en el que los autores sugieren una nueva definición de sistema nervioso que emplee un criterio fisiológico y no filogenético. De hecho muchos científicos están proponiendo un nuevo campo de estudio sobre la neurobiología de plantas.

La definición de ‘sistema nervioso’ recogida en los diccionarios o libros de texto actuales determina que se trata de un sistema biológico que poseen únicamente los animales. En este contexto, Plant Signaling & Behavior acaba de publicar un estudio de Sergio Miguel Tomé, investigador de la Universidad de Salamanca, y Rodolfo Llinás, reputado catedrático de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York, en el que, motivados por el debate científico sobre la existencia de un sistema nervioso en organismos del reino vegetal, realizan una detallada revisión sobre los mecanismos para la generación, transmisión y procesamiento de señales eléctricas empleados por las plantas junto a un profundo análisis del concepto actual de sistema nervioso.

Entre las propuestas que ofrece el trabajo, titulado “Broadening the definition of a nervous system to better understand the evolution of plants and animals” y en el que los científicos recogen sustanciales conclusiones, los autores sugieren una nueva definición de sistema nervioso que emplee un criterio fisiológico -en vez de filogenético- que ofrecería importantes ventajas para la biología evolutiva.

En este sentido, los investigadores no consideran que se pueda afirmar que las plantas tengan un sistema nervioso como el de los animales, ya que habría importantes diferencias si se comparan únicamente las características morfológicas de las células que envían las señales eléctricas en ambos. No obstante, también concluyen que “la definición actual de sistema nervioso basada en un criterio filogenético tiene importantes limitaciones al estudiar procesos evolutivos en los sistemas de señales de los seres vivos”, explica Sergio Miguel Tomé.

En palabras del doctor Miguel, el uso de un criterio filogenético para definir el sistema nervioso es “una anomalía” ya que para otros sistemas biológicos se usan criterios fisiológicos. Para el joven científico de la USAL lo importante para la definición debería ser “la función que lleva a cabo el sistema”, como sucede, por ejemplo, en el sistema respiratorio o el reproductivo. Se puede discutir sobre “los sistemas respiratorios de especies muy alejadas filogenéticamente y cuyos sistemas respiratorios tienen enormes diferencias sin problema”, remarca, pero con el sistema nervioso “no es posible hacerlo porque la definición es filogenética, es decir, por definición solo los animales tienen sistema nervioso”.

Procesos fotoquímicos dentro de las partículas atmosféricas.

Investigadores del Paul Scherrer Institute (PSI) de Suiza, junto con colegas de ETH Zurich y TROPOS, han llevado a cabo un proyecto que buscaba observar procesos fotoquímicos dentro de las partículas atmosféricas y encontrar el efecto de la difusión en la evolución química de estas partículas. Al hacerlo, descubrieron que ciertos radicales son producidos en las partículas atmosféricas, los cuales son preservados dentro las mismas en condiciones atmosféricas cotidianas. Estos radicales pueden ser dañinos para la salud humana. Pablo Corral Arroyo y Peter Alpert, autores de este trabajo, informan sobre sus resultados en la revista Nature Communications. [DESCARGAR PDF]

Pablo Corral Arroyo, uno de los autores de este artículo, es antiguo estudiante de química de la Universidad de Salamanca (promoción 2009-2014) y para nosotros es un enorme orgullo difundir su investigación.

La atmósfera contiene muchas partículas minúsculas en suspensión en el aire que pueden representar un peligro para la salud humana. Las partículas llegan al aire de fuentes naturales como bosques o volcanes. Pero las actividades humanas pueden elevar las concentraciones, alcanzando un nivel crítico y dando lugar a eventos de contaminación atmosférica extrema. Cuantas más partículas floten en el aire, mayor es el riesgo para la salud humana. Las partículas, con un diámetro máximo de diez micrómetros, pueden penetrar profundamente en el tejido pulmonar y ahí ser atrapadas. Estas partículas contienen especies reactivas de oxígeno, también llamadas radicales de oxígeno (ROs), que pueden dañar las células de los pulmones. A parte de transportar ROs a los pulmones, las partículas también tienen la capacidad de generar ROs una vez dentro de los éstos porque contienen sustancias que reaccionan con oxígeno, como cobre o hierro. Estos ROs reaccionan con los ácidos grasos insaturados del cuerpo, que luego ya no pueden servir como bloques de construcción para las células. Los médicos atribuyen neumonía, asma y varias otras enfermedades respiratorias a estos procesos. Incluso el cáncer podría desencadenarse, ya que las ROs también pueden dañar el ADN del material genético.

Desde hace tiempo se sabe que ciertas especies reactivas de oxígeno ya están presentes en partículas en la atmósfera, y que ingresan a nuestro cuerpo (como los ROs) a través del aire que respiramos. Estudios anteriores han analizado las partículas de aerosol con espectrómetros de masas para determinar su composición, pero eso no le da ninguna información sobre la estructura interna de las partículas individuales y lo que está sucediendo dentro de ellas.

En este proyecto los investigadores de Paul Scherrer Institute utilizaron una microscopía de rayos X para observar detalladamente la evolución química de las partículas de aerosol cuando se producen reacciones fotoquímicas dentro de las mismas: «Utilizamos luz del sincrotrón de Paul Scherrer Institute (Swiss Light Source, SLS) para obtener imágenes de partículas mientras transcurrían dentro de ellas reacciones fotoquímicas. No solo pudimos ver esas partículas con una resolución de menos de un micrómetro, sino incluso determinar la evolución de la composición química dentro de las mismas. Utilizamos un reactor desarrollado en nuestro grupo, en el que se pueden simular condiciones ambientales atmosféricas. Puede regular con precisión la temperatura, la humedad y la exposición al gas, y tiene una fuente de luz LED ultravioleta que representa la radiación solar.” explica Pablo Corral Arroyo. Los investigadores examinaron partículas que contienen componentes orgánicos y hierro. En la atmósfera, estos componentes se combinan para formar complejos de hierro, que reaccionan por medio de luz solar, produciendo radicales orgánicos o radicales de carbono (RCs), que a su vez producen ROs cuando hay oxígeno disponible.

Imaged photochemical and oxidative cycling of iron(III)-citrate (FeIIICit) inside single aerosol particles.

Las partículas atmosféricas pueden ser muy viscosas, como un chicle o incluso como una piedra, o líquidas como el agua, dependiendo de su composición y de las condiciones atmosféricas (temperatura y humedad). Por esta razón, la difusión de oxígeno y de ROs a través de ellas puede llegar a ser muy lenta. Los investigadores de Paul Scherrer Institute encontraron que en un día húmedo (partículas no son viscosas), una gran proporción de estos ROs difundiría fuera de las partículas al aire. En ese caso, ya no representa un peligro adicional si inhalamos las partículas, que contienen menos ROs. “Sin embargo, en un día seco, cuando las partículas son viscosas, estos radicales se acumulan dentro de las partículas y consumen todo el oxígeno disponible en segundos y los ROs y RCs permanezcan atrapados en la partícula», puntualiza Peter Alpert, “Cuando estas partículas entran en los pulmones se encuentran con condiciones de humedad alta, por lo que los ROs acumulados pueden ser liberados y los RCs pueden reaccionar con el oxígeno, que rápidamente difunde dentro de las partículas, produciendo más ROs, los que a su vez también son liberados.”

En su estudio en Nature Communications indican que las concentraciones más altas de ROs y RCs se forman a través de la interacción del hierro y los compuestos orgánicos en las condiciones climáticas usuales: por debajo del 60 % de humedad y temperaturas alrededor de los 20 °C, también condiciones típicas de las zonas de interior. «Como hemos determinado ahora, estas fuentes de radicales conocidas pueden reforzarse significativamente en condiciones diarias completamente normales», remarcan los autores “Aproximadamente una de cada veinte partículas es orgánica y contiene hierro.”

Estas reacciones no están limitadas a complejos de hierro. “Sospechamos que estos procesos ocurren con otras especies con actividad fotoquímica presentes en partículas atmosféricas. Quinonas, imidazoles u otros complejos de metales son otras especies que podrían reaccionar de esta forma”, concluye Pablo Corral Arroyo.

Publicación original:

“Photolytic Radical Persistence due to Anoxia in Viscous Aerosol Particles” Peter A. Alpert, Jing Dou, Pablo Corral Arroyo, Frederic Schneider, Jacinta Xto, Beiping Luo, Thomas Peter, Thomas Huthwelker, Camelia N. Borca, Katja D. Henzler, Thomas Schaefer, Hartmut Herrmann, Jörg Raabe, Benjamin Watts, Ulrich K. Krieger, Markus Ammann. Nature Communications, 12, 1769 (2021)

DOI: https://doi.org/10.1038/s41467-021-21913-x